Mucho han cambiado los parques científicos, la industria y las actividades de negocios conexas desde que en los años noventa del siglo XX se retomaron las agrupaciones como herramienta para desarrollar la industria y los negocios. En ellas y en los clusters se ha visto la ventaja competitiva de paises, regiones e incluso ciudades o áres mertopolitanas. Con la profusión y difusión del método porteriano empezó una etapa de la política industrial para fortalecer la competitividad de países y regiones a partir de la mejora de la estrategia competitiva de las empresas y de su entorno. Los resultados como no podía ser de otra forma son variados pues no hay receta única para fortalecer la industria ni para realizar el cambio industrial hacia otras actividades de mayor valor añadido. La escala territorial a veces muy cerrada, la introducción del concepto como una herramienta allí donde no había todavía condiciones objetivas, el acelerado ritmo de cambio e introducción de nuevas tecnologías, o el método de arriba-abajo sin la suficiente flexibilidad han sido, entre otros, los principales frenos a su desarrollo.
Con la globalización de la economía, la creciente importancia de las tecnologías horizontales de la información, y la crisis económica-financiera, ahora se apuesta, además de diversificar aquéllas áreas metropolitanas con capacidades instaladas -S3-, por impulsar sectores ya especializados, por iniciativas de mayor dimensión y con carácter transsectorial definidas por su mercado final o susceptibles de Continue leyendo


A pesarde los cambios que en las últimas décadas registran nuestras ciudades, cada ciudad sigue su propio camino mediante experiencias que nos aproximan a ese desideratum de “ciudad del conocimiento”, entendida ésta como aquella que es capaz de tener un proyecto sobre sí misma, potenciando las posibilidades vitales de los ciudadanos.


Desde 1985, los programas de investigación y desarrollo de la UE, que tienen un carácter demostrativo, se han ampliado para constituir actualmente un porcentaje significativo del presupuesto de la UE: en 2013 el 7,41% del presupuesto de la UE se dedicará a la investigación y la innovación. No obstante, los intentos de establecer una política de investigación no han sustituido a las políticas nacionales y, pese a dichos esfuerzos, la intensidad de la I+D en la EU-27 en 2009 fue del 2,01% del PIB, comparado con un 2,77% en Estados Unidos en 2008.